limpieza extraordinaria


El tren empieza a moverse, los murmullos y movimientos de la gente ya minimizados, todo el mundo está en sus asientos.

En la aparente calma mañanera de inicio del viaje los altavoces del sistema de comunicación del tren sueltan un chasquido, seguido de un pito agudo, como desafinado. Una voz de hombre, lenta y vacilante, distorsionada, sonando metálica y en la lejanía. Con ciertas inflexiones de voz de cura. No es un mensaje pregrabado, se nota en la torpeza de la expresión. La voz nos informa de que han hecho una limpieza extraordinaria del tren, y que tenemos que llevar mascarilla y blablabla. Una limpieza que entiendo que hacían antes, porque el tren lleva circulando meses en estas circunstancias de pandemia.

En cualquier caso es solo maquillaje, cuando estamos 60 personas por vagón, sin posibilidad de distancia ni dentro, ni al entrar ni al salir, la limpieza extraordinaria la podían hacer en el grupito de Renfe encargado de tomar decisiones.

Durante todo el mensaje con voz distorsionada el pitido chirriante y desafinado se sigue oyendo de fondo. Todo el mundo permanece callado.

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