Vuelta al cole

Septiembre llega como cambio estacional humano: de la ociosidad vacacional se pasa abruptamente a la actividad frenética. Vuelta al cole, vuelta al trabajo, vuelta a las aglomeraciones. Las estaciones van a su ritmo y el calor persiste, en un verano incesante que se resiste a irse. Qué delicia.

Sigue sin haber cambios en los trenes, de modo que todo los commuters del pueblo salen a la misma hora temprana. Con el sol todavía escondido y la noche solo iluminada por la luna llena, el andén se llena de viajeros. El control, con la lentitud habitual, había generado una cola larga que giraba y amenazaba con salir del edificio. La nueva normalidad, dicen, pero nada nuevo - salvo detalles cosméticos, mascarilla allí, mascarilla allá. Simplemente una realidad reducida, un quiero y no puedo de lo anterior que no está claro a dónde llegará.

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