Llévate dos

Hay cola cuando llego. Da igual el destino o la hora, siempre hay gente viajando. Supongo que ellos pensarán lo mismo los demás - nuestras razones para hacer algo siempre son más validas y morales que las del resto.

Llegado mi turno, escaneo el billete, y la controladora me ofrece dos sobres de toallitas higiénicas. Qué tan generosa oferta, que rechazó de forma indirecta cogiendo solo un sobre. "No, toma el otro, llévate los dos", me dice. Ok, cojo los dos sobres, preguntándome un poco por el motivo de su insistencia. Me ha visto con cara de maníaco de la higiene, o con cara de jovencito contaminado, quizá. 

No usé las toallitas, entre una cosa y otra no vi al necesidad - normalmente limpio el móvil con ellas, para las manos me echo un apestoso gel que cubre mejor. Cuándo llegué a casa y volví a sacarlas y vi que eran de esas de diseño noventero. Abrí una y estaba más seca que la mojama, abrí la otra y algo de alcohol le quedaba. Se confirma mi sospecha de que son toallitas de hace ventitantos años, de cuando la Expo del 92 y cuando estaba de moda esto de las toallitas, y que las han sacado de algún baúl del fondo de Atocha como reliquias de otra década para quitárselas de encima y cumplir a la vez con eso de la higiene de manos y tal.

Comentarios