La entrada a vías 3 y 4 está cerrada, están renovando las escaleras mecánicas. A pesar de su diseño robusto, escalones metálicos y gruesas bandas de goma, la escaleras también sufren el paso y peso continuo de miles, decenas de miles de pies cada hora, cada día, durante prácticamente todo el año.
Una renovación que se podría haber hecho en verano cuando hay menos tráfico. Sí, pero había que exprimir a esas escaleras hasta su último aliento. Y además, estás cosas no se hacen cuando conviene, si no cuando pueden molestar más; no por inquina particular contra el usuario/viajero, más bien para dar algo de qué hablar.
La escalera desmontada muestra sus vergüenzas mecánicas en forma de discos, rebajes y engranajes. Sin los escalones parece un tobogán macabro, diseñado para lanzar mercancía en una fábrica ideada por Tim Burton. Los escalones, apilados en varios niveles, sobre palés, están fuera de contexto. Como si fuesen piezas de un juguete gigante a montar, un mecano o lego para titanes.
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