Ver amanecer (en movimiento)

Ver amanecer en el tren es interesante, parece que el propio avance hace moverse el día, que de otra forma quedaría anclado, perezoso, en la noche.

Nubes que ocultan los primeros rayos de sol, para luego, cuando el ángulo de incidencia de la luz cambia confirme el sol avanza, conforme la tierra gira, se dejan iluminar por abajo.
Quedan los blancos y amarillos en la parte baja, los rosas y morados forman las partes en sombra. Ayudan los colores a identificar que nubes están más cerca y más lejos, según reciben la luz solar. Aunque tal es la inmensidad, que este recuerdo de realidad tridimensional no borra la apariencia de estar ante un gran cuadro.

Así, hay nubes como trazos de un pincel, desgajadas en pequeñas fibras, como creadas con desgana. Nubes como sucesión de puntos, o simplemente como líneas. Otras densas y bien definidas, saturadas de color. El cielo mantiene su azul en la parte alta, pero juega en tonos amarillos y rosas en el horizonte, esperando a que el sol termine de asomar. Con este cuadro celestial da gusto empezar el día.

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