Caminaba por la calle, por el barrio, y me encontré andando detrás de una chica, joven, no sé decir edad, diría entre 20 y 30 y algo. Hacía frío y todo el mundo iba bastante abrigado, gorros, bufandas y abrigos abultados y/o peludos. Pero ella iba con la propuesta estética atemporal (válido en este caso por tiempo meteorológico y tiempo de duración) de los tipos y tipas duras: botas negras de piel, tipo Dr. Martens, y gabardina de cuero negro 3/4. Hasta ahí, bien, no hay problema, estilo Matrix muy cool. Pero me fijé en la bolsa de tela que llevaba, también negra y con un mensaje escrito en letras blancas: Fight animal testing (Lucha contra las pruebas en animales).
Este mensaje es una protesta a las pruebas que un gran número empresas hacen en sus productos de higiene, medicamentos, cosmética blanca, maquillaje y en general cualquier producto que se use en la piel o pueda entrar en contacto con la piel, ojos, etc, para verificar que es seguro y no provoca ninguna reacción, quemadura o similar. Las pruebas se hacen en animales, de formas bastante crueles por lo habitual, y dolorosas ciertamente para el animal - que el champú no te pique en lo ojos significa probablemente que ha habido centenares de ojos de conejo enrojecidos por las distintas pruebas de ese champú. En algunos casos no queda muy claro si las pruebas son realmente concluyentes o incluso necesarias, particularmente cuando se trata de componente de sobra conocidos por la industria.
La lucha contra las pruebas en animales, obviamente, es uno de los pilares de la crítica vegana sobre el uso de los animales en la producción bienes y el sufrimiento que les supone (incluyendo la muerte). Hay productos etiquetados como "no testado en animales" o "vegano", en su vertiente más moderna, que confirman que ese producto no ha sido testado en animales. Algunas empresas están comprometidas a no testar en animales (Lush, por ejemplo) y todos sus productos son así, otras simplemente se suben al carro de moda: aceite de jojoba, vitamina K, no testado en animales, lo que sea.
Para entender de forma sencilla porque se hacen pruebas en productos de consumo humano solo hay que coger un bote de algún producto de higiene, o cosmético de cualquier cosa, y leer la lista de componentes - o ingredientes, podríamos extender el análisis fácilmente a los otros productos procesados destinados a la alimentación. En esa lista es probable que haya alcohol, glicerina, agua, algún aceite raro si el producto va de eso, y al menos cinco compuestos de nombre impronunciable, origen indescifrable y uso incierto. Con semejante mezcla parece razonable que las empresas deciden probar que la mezcla de turno no es un cóctel abrasivo y cubrirse en cualquier caso las espaldas para una posible demanda.
El testar o no en animales, más allá del sufrimiento animal que es indudable, es un tema complicado que se enfanga cuando se argumenta que se hace para evaluar y confirmar que el producto no supone ningún riesgo para la salud humana. Algo que es fundamental en medicamentos y discutible en productos menos necesarios, integrándose en cualquier caso en esa necesidad de mantener sanos y salvos a los humanos ante todo - "Stop Human Extiction" podría ser nuestro irónico lema al respecto. Un aspecto interesante del debate, como todos los que se involucran la produccion de bienes en sistemas capitalistas como el nuestro, es que las empresas solo buscan maximizar sus ingresos, generando nuevos productos, muchos innecesarios, por lo que las pruebas son en su mayoría solo para mantener en marcha la maquinaria - no está en su interés salvaguardar la salud humano si no la salud financiera del negocio.
De cualquier modo, la cuestión en este caso particular, el de la chavala de la bolsa, es que no me cuadraba que alguien llevase ese mensaje, para mi con connotaciones veganas, con ir vestido a base de piel de forma tan excesiva, algo a priori claramente poco comprometido con el bienestar animal. Quizá es ser un poco extremista, ortodoxo de la coherencia, pero poniéndome la toga de juez del Tribunal del Bien y del Mal, creo que era una moderna incoherente, alternativa con su rollito Matrix pero queriendo unirse al ideario que Joaquín ha estado intentando transmitir cada vez que recogía un premio. Aunque es cierto que las posibilidades para excusar a la chavala son varias: Lo mismo el abrigo y las botas eran de polipiel, no de piel real, y me tengo que callar; a lo mejor era la única bolsa que tenía a mano; o puede que simplemente no sea consciente de la relación entre el mensaje de Fight animal testing y el origen de la piel de sus botas y abrigo de cuero.
Este mensaje es una protesta a las pruebas que un gran número empresas hacen en sus productos de higiene, medicamentos, cosmética blanca, maquillaje y en general cualquier producto que se use en la piel o pueda entrar en contacto con la piel, ojos, etc, para verificar que es seguro y no provoca ninguna reacción, quemadura o similar. Las pruebas se hacen en animales, de formas bastante crueles por lo habitual, y dolorosas ciertamente para el animal - que el champú no te pique en lo ojos significa probablemente que ha habido centenares de ojos de conejo enrojecidos por las distintas pruebas de ese champú. En algunos casos no queda muy claro si las pruebas son realmente concluyentes o incluso necesarias, particularmente cuando se trata de componente de sobra conocidos por la industria.
La lucha contra las pruebas en animales, obviamente, es uno de los pilares de la crítica vegana sobre el uso de los animales en la producción bienes y el sufrimiento que les supone (incluyendo la muerte). Hay productos etiquetados como "no testado en animales" o "vegano", en su vertiente más moderna, que confirman que ese producto no ha sido testado en animales. Algunas empresas están comprometidas a no testar en animales (Lush, por ejemplo) y todos sus productos son así, otras simplemente se suben al carro de moda: aceite de jojoba, vitamina K, no testado en animales, lo que sea.
Para entender de forma sencilla porque se hacen pruebas en productos de consumo humano solo hay que coger un bote de algún producto de higiene, o cosmético de cualquier cosa, y leer la lista de componentes - o ingredientes, podríamos extender el análisis fácilmente a los otros productos procesados destinados a la alimentación. En esa lista es probable que haya alcohol, glicerina, agua, algún aceite raro si el producto va de eso, y al menos cinco compuestos de nombre impronunciable, origen indescifrable y uso incierto. Con semejante mezcla parece razonable que las empresas deciden probar que la mezcla de turno no es un cóctel abrasivo y cubrirse en cualquier caso las espaldas para una posible demanda.
El testar o no en animales, más allá del sufrimiento animal que es indudable, es un tema complicado que se enfanga cuando se argumenta que se hace para evaluar y confirmar que el producto no supone ningún riesgo para la salud humana. Algo que es fundamental en medicamentos y discutible en productos menos necesarios, integrándose en cualquier caso en esa necesidad de mantener sanos y salvos a los humanos ante todo - "Stop Human Extiction" podría ser nuestro irónico lema al respecto. Un aspecto interesante del debate, como todos los que se involucran la produccion de bienes en sistemas capitalistas como el nuestro, es que las empresas solo buscan maximizar sus ingresos, generando nuevos productos, muchos innecesarios, por lo que las pruebas son en su mayoría solo para mantener en marcha la maquinaria - no está en su interés salvaguardar la salud humano si no la salud financiera del negocio.
De cualquier modo, la cuestión en este caso particular, el de la chavala de la bolsa, es que no me cuadraba que alguien llevase ese mensaje, para mi con connotaciones veganas, con ir vestido a base de piel de forma tan excesiva, algo a priori claramente poco comprometido con el bienestar animal. Quizá es ser un poco extremista, ortodoxo de la coherencia, pero poniéndome la toga de juez del Tribunal del Bien y del Mal, creo que era una moderna incoherente, alternativa con su rollito Matrix pero queriendo unirse al ideario que Joaquín ha estado intentando transmitir cada vez que recogía un premio. Aunque es cierto que las posibilidades para excusar a la chavala son varias: Lo mismo el abrigo y las botas eran de polipiel, no de piel real, y me tengo que callar; a lo mejor era la única bolsa que tenía a mano; o puede que simplemente no sea consciente de la relación entre el mensaje de Fight animal testing y el origen de la piel de sus botas y abrigo de cuero.

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