Carteles electorales


Salía de comprar del supermercado y vi pasar, justo delante de mí, a un tipo con una escalera. Grande, de unos 3metros de largo, de aluminio. Salvo que seas un flipado del bricolaje o similar no parecía el tipo de escalera que tienes en casa. Me di cuenta de que la escalera era plegable, de estas que puedes plegar varias veces para hacerlas más compactas y fáciles de llevar. Por algún motivo el encargado de llevarla no la había. Dudé de si el tipo ese sabía que la escalera se podía plegar o simplemente era idiota y le gustaba hacerse notar. En un segundo pensamiento valoré que lo mismo iba a algún lugar cercano y lo mismo no le compensaba andar cerrando, plegando, girando tornillos. ¿Pero, en qué lugar cercano necesitaría esa escalera? Era tarde y no tenía pinta de ir a podar árboles ni nada que requirese de subir tan alto. No tenía tanta curiosidad por saber para qué era esa escalera como para seguirle, pero dio la casualidad de que iba en la misma dirección que yo y pude ver que menesteres necesitaban de tal herramienta: colgar carteles electorales en las farolas.

Así que era eso, estábamos de campaña electoral. Sí, amigos, junto al frío y al January blues ahora tocaba, además, aguantar a los políticos. Lo de siempre: Vuelve la política, vuelven los políticos, vuelve el dolor. A decir verdad, ya había visto algunos carteles electorales, pero como aquí los cuelgan cada dos por tres no sabía si esta vez era algo local, nacional, o cualquier otra broma. Las elecciones son generales, a nivel nacional y sucederán el 8 de febrero. En caso de un cambio de gobierno va a ser interesante ver si hay algún viraje en las posturas respecto a la problemática de la frontera con los vecinos del norte que se quieren ir de la UE.

Los principales partidos políticos gastan una cantidad enorme de dinero en estos carteles, que coloca por todas calles de ciudades y pueblos de toda la santa isla. Por cada partido pueden ir varios candidatos para una misma zona, bastante normal en zonas de Dublín. Así que cada candidato tiene sus carteles diciendo "Vote no. 1 Kate O’Donnell" y luego, a veces, en pequeño en algún lado en la parte baja del cartel una sugerencia de a quién votar segundo. Este año hay un candidato que solo va con su cara y el nombre del partido; es el presidente actual, Leo Varadkar. No sé si ha sido un error de imprenta (me encantaría, sería tan irlandés que eso sucediese) o porque se cree que su cara ya es un emblema, un logo reconocible sin subtitulo, el Obama de Castleknock. Por otro lado, los partidos con menos medios juntan en un mismo cartel a todos los candidatos, como si fuera un retrato familiar o la portada un poco cutre de un disco de pop setentero. "Vota a uno de estos tres, por favor…", son carteles casi que se disculpan por la intromisión visual.

De entre todos los partidos me sorprendió que el Green Party también usase carteles de plástico, en tales cantidades, solo en mi calle había contado una docena, que no tenían pinta de ser muy reciclables. Esperaba (y sigo esperando) de todos los partidos, pero más si cabe de los Verdes, cierta concienciación en la cantidad de residuos que se generan en este tipo de eventos electorales. Más si cabe cuando el consumo de información se produce en gran medida a través del móvil y el ordenador, parece a priori que anunciarse "físicamente" en la calle no aporta demasiado - la gente va a ir mirando al móvil igual cuando vaya por la calle, perdiendose la nueva decoración en forma de cartelones con las caras de pánfilo de los candidatos de turno. Escribí al email de atención al ciudadano del Green Party para saber si iban a hacer algo al respecto, y amablemente me respondieron que ya habían reducido el número de carteles, propuesto una ley para usarlos solo en zonas designadas (como en otros países en Europa), y preparado los carteles para ser reutilizados en las campanas siguientes. A decir verdad, los carteles de los candidatos solo tienen su cara (con variables niveles de retoque fotográfico), su nombre y el nombre del partido, no hacen referencia al tipo de elecciones ni la fecha, lo cual implica un alto potencial de ser reutilizados sin apenas cambios. Por ley los carteles tienen que ser retirados por los partidos una vez concluidas las elecciones, de modo que, salvo vandalismo meteorológico (vendavales), animal (gaviotas) o de los chavales, es probable que puedan recuperar muchos carteles para volver a ser reimpresos o reutilizados en los casos que no haya cambios.

Además de los carteles, intentando aumentar su exposición a los electores, los candidatos en persona se dedican a repartir panfletos a los transeúntes. En nuestra zona suelen hacerlo en el puente de Ranelagh o el de Leeson, por donde pasan cientos de personas por la mañana hacia el trabajo, probablemente con pocos ánimos para que les comenten nada de tal o cual partido. Ahí es cuando puedes verlos en persona y pasar de forma activa de ellos. Cuando has estado viendo sus caras en carteles gigantes siempre tengo la sensación de que serán gente grande, titanes a la altura de llevar las riendas de la nación. No obstante, es casi lo contrario, son gente común, demasiado común. Y puede que sea eso, que de pronto ves a un tipejo agitando unos papiros de colores y con una sonrisa falsa y tu cerebro entra en modo defensa (más si es por la mañana yendo a trabajar como decía antes) y te alerta "son de una secta, no tenemos tiempo, evita el contacto, pasa de largo mientras dices nonono".

Otros candidatos no pueden hacer el desembolso de los carteles y deciden usar otras estrategias para llegar a su querido electorado. Lo de la foto es un panfleto que llegó a casa el otro día. Al principio no lo reconocí como un documento legítimo, en un primer vistazo todo transpiraba a comedia: la tipografía del título, o intento de ella, el hecho de que fuese una fotocopia de calidad regulera, el texto escrito a máquina, la foto con un caballero que parece Larry David. Tras esos primeros segundos de sonreír me di cuenta de que no era una broma - al menos para John K. De momento no he leído lo que dice, esta semana lo leeré, lo mismo tiene las claves para afrontar esta década, nunca se sabe.

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