Un lunes de esos de invierno, frío fuera, lentitud mental hasta para hacer el desayuno, pregunta interna tipo "no creo que tenga mucho trabajo hoy... merece la pena que vaya a trabajar? tan temprano?".
Realmente no es que no me guste mi trabajo o el ir hasta la oficina, no tengo que hacer un viaje lento y cruel a través de la ciudad en autobuses mareantes. De hecho el paseo en bici hasta allí es quizá la mejor forma de empezar la mañana. Pero esa pereza inmensa de empezar de nuevo la semana crece rápidamente. O más que pereza es un estado de calma, relajación de que ningún pensamiento haya llegado todavía a ocupar espacio consciente. Una especie de mindfulness creado por estar medio dormido todavía supongo. Hay que salir de casa antes de que sea demasiado tarde, el tiempo pasa igual, indiferente a mi lentitud mañanera, y el reloj ya indica que es más que hora de moverse para llegar a tiempo.
Al menos al salir es de día, hay cierta claridad, no esa opresión gris de un cielo cubierto. Al ser lunes y salir un poco más tarde de lo habitual es un clásico que la bici tenga algo. Normalmente consiste en ruedas deshinchadas, nada muy dramático, tampoco es que en una bici puedan romperse en muchas cosas, pero lo suficiente para cambiar el plan de llegar al trabajo. Quizá sea solo que hace mucho frío y el aire ha perdido presión, ya lo miraré por la tarde. O mañana.
Entrando en Lotts street el cartel que The Game pone en la calle dice: "it's not all gloom & doom, ignore Monday...". Hay gente que lleva fatal los lunes en general, y en particular los de enero, por el tiempo invernal, por la falta de dinero después del derroche festivo el mes anterior, por darse cuenta de que todos los propósitos de año nuevo ya van por el mismo caminos que los de años anteriores. No me da tiempo a leer el resto del mensaje, supongo que te sugieren un café como siempre hacen. Cafeína para olvidar, la droga socialmente aceptada para reconectar con nuestro ritmo circadiano alterado. Al llegar a Ringsend, 9:05 am, veo a varios compañeros, de los que suelen llegar temprano, todavía por la calle o justo entrando por la puerta de la oficina. Parece que el frío ha congelado a más de uno esta mañana.
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